El silencio se hizo grande en tu nombre
cabalga a lomos de un olvido al acecho
y por un sendero de recuerdos y hambre
anuncia burlón que ha muerto otra cosecha
Para ti habrán pasado unas tres vidas
yo me despierto y acuesto en el mismo día
y entre lo que no recuerdas y yo no olvido
hay un campo yermo que riego de vacío
Vomito lo que tengo en estos surcos
y el silencio apenas mece la gravilla
me baño de pies a cabeza en estos charcos
y el dolor parece de pronto más sencillo
No soy más que lo que entrego a esta tierra
No soy sino todo lo que conservo
soy solo el aullido mortecino del hierro
que se quiebra; ironía: facta, non verba
Tú te despiertas me figuro acompañada
yo ni me acuesto ni tampoco me levanto
tiene gracia, yo también vivo acompañado
tiene gracia, no me abandonas un instante
Tú habrás olvidado hará vidas mi rostro
hace años mi número, el timbre de mi voz
yo es empuñar el boli y dejar un rastro
de cada peca tuya, como la primera vez
Tú sigues adelante, la jornada te roba la vida
yo sigo procesando que no me quieras más
tú tienes el mundo y la suerte de tu lado
yo sigo en la misma baldosa y no me ves
Con la misma mirada perdida de entonces
la misma lágrima suspendida todavía
el mismo miedo este a que no alcances
todo lo que te proponías y el mismo vacío
Yo aún sigo de pie en ese cuarto
aunque ya no pague el alquiler
aún lloro, aún te espero, aún es cierto
que solo en tu boda quise bailar
Sé que tu no piensas en mí, que ya no importo
que no asalto tu mente todas las semanas
estás en cada panecillo que comparto
yo a ti te lloro con las palmas de las manos