miércoles, 10 de marzo de 2021

Todavía escucho el mar, la carretera y la orilla.

Todavía escucho el mar, la carretera y la orilla.
El tintineo de la pedregosa arena al pasear
mi mano entre sus conchas y pequeñas piedras 
Todavía noto la sal sanando mi soledad

Puede que mi mundo cambiara en esa costa
Será que la gente vuelve donde llegó a ser feliz
Será que no se abandona del todo el hogar
Será, quizás, que nadie se quiere ir.

Podría pintarte el camino de vuelta a casa
con los ojos cerrados y las manos a la espalda
Podría narrarte la noche en aquella cala
en la que no nos atrevimos a que pasara nada

Y será el rumor del viento, quién sabe
puede que las acometidas del océano
Pero hoy diserta sobre la vida el muerto
y se le ruboriza hasta el mismo tuétano

Podría hablar de las gaviotas que aún creo ver
la que parecía un títere y la que casi me agrede
Pero cómo podría yo contarle a nadie
que por momentos me sentía en sus pieles

Sacar la cabeza por la ventana y acelerar
escucharte reír como una voz en off
Bromear constantemente para disimular
muy malamente lo que bullía en mi interior

Improvisar una banda sonora
Tomar la decisión equivocada
Jugar a contemplar el mundo
como si nada importara nada

Volver a enterrar los pies en la arena
remover las piedrecitas a mi alrededor
Reír hasta que me falta el aliento y
quemarme dándome un chapuzón

Hacerme el macho por no ponerme crema
contar un semiligue que infundiera celos
Reírme de mí mismo por novato
Coger el volante, volver a acariciarte el pelo

No me he marchado de aquella playa
me sigo bañando en mis recuerdos
los días se me hacen demasiado largos
pero el verano está al acecho del invierno

Podría sentarme una vida entera

Podría sentarme una vida entera
a mirar cómo se caen las horas
Y al final del día volvería
a casa buscando unos ojos claros

Ya sé que mi marcha es inmóvil
que las aspiraciones nacen hueras
pero, si intento completar el verso
solo quiero hablar de tus ojos claros

Y ahí fuera estalla otra guerra
y se lleva por delante otras tantas familias
y la imagen que me aleja del llanto
es la del mar empujando tu pelo

Ya sé que el tiempo no avisa
y que mañana tampoco voy a cambiar el mundo
Pero cuando hinco la rodilla en el suelo
ya sabes, creo que te escucho reír

Y la condescendencia solo suena bien en tu boca
y el miedo palidece a tu vera
y solo entonces me planteo cambiarlo todo
por enterrar los pies en la arena

El gato blanco

Suena la alarma en el cuarto
se filtran las tres por la ventana
escucho la luna sobre el asfalto
y el gato blanco sobre una rama

Ahí fuera suena a desierto
a almas horadadas por la pena
y en medio de todo se erige esbelto
un tal Caronte que ya no rema

Vuelvo en mí: estaba absorto
buscando tiempo por la zona
He visto al gato, lo adopto y escolto
En el collar porta un nombre: Roma

Duermo y me despierta un hurto
Roma no está, y pena ninguna
se ha llevado mi miedo más oculto
dejando una herida que rezuma

Sigo jugando con las vocales
mientras pasea por la ciudad
No sé bien si quiero que me cure
No sé bien si me quiero curar

He escuchado en el bar

He escuchado en el bar
que las cosas no andan bien
que han despedido a alguien
pero no recuerdo a quién

Los vecinos últimamente
nos piden más que huevos y sal
y en el cole le han dicho a los niños
que van a clase sin desayunar

Parece que repunta la delincuencia
atracaron hace poco a Lola
a punta de navaja por diez euros
no sé qué estaría haciendo sola

Tampoco será para tanto
el bar cada día está más lleno
La tragaperras no da abasto
dice Juan que vende menos

Creo que voy a dejar de ir
parece que me tocan horas extra
La empresa debe pasar por un bache
pero no va a caer en la quiebra

De vuelta a casa me han cerrado
una puerta que me ha dolido 
Dice mi hijo que no me quiere
que he vuelto a faltar a su partido

Cómo voy a contarle
que mamá ha perdido el trabajo
y que estaba repartiendo a esa hora
para traer otro mísero salario

Es cuestión de tiempo, ¿verdad?
Solo hay que apretarse el cinturón
La economía nunca nos ha fallado
Lo está diciendo el televisor

Eso decía hace mes y medio, creo
Es que lo tuvimos que empeñar
Le han mandado algo de internet al crío 
Va a hacerlo gratis en media markt

Me ha dicho que no me preocupe 
que ya no necesita nada de mí 
Que mamá por lo menos no bebe 
que busque trabajo, que salga de aquí 

Cariño, sí me necesitas, aunque
quizás no tanto como yo a ti
Equilibras la balanza entre
los pros y los contras de vivir 

He quemado 7 cartas este mes
y no sé cómo daros la noticia
Pero ya he hablado con mi madre
solo nos queda la familia

A mí este mundo se me está quedando grande

A mí este mundo se me está quedando grande
y la casa se me echa encima por completo
a duras penas llego a la cerradura con la llave
a duras penas alcanzo el pomo con los dedos

El pasillo cada día se me hace más y más largo
y me tengo que parar varias veces a descansar
lo veo tan imposible que me da miedo afrontarlo
y va a peor día tras día, otra semana, un mes más

Paso por el salón como una hormiga en la terraza
y su límite me lo vuelve esconder el horizonte
paso de pensarlo y sigo con los pies a rastras
y hay algo que me llama; pero no sé a dónde

Termino en el cuarto de la puerta entreabierta
el mío, claro, el único en el que puedo entrar
me encaramo a las patas de una cama deshecha
y trepo contra un torrente de miedo y soledad

Y en eso que llego hasta arriba y me tapo
con un diminuto trocito de papel 
no hay sitio en la cama, la hemos llenado
entre mi dolor y este pequeño ser 

Oro y acre

Entran los últimos rayos de sol tiñendo de oro y acre el cuarto.
Las motas de polvo bailan suspendidas mientras las baña el calor.
El ambiente se ha hecho mágico y me impacta: me calmo.
Pero hay algo que falla, que no encaja, que no cuadra: soy yo.

Mírame a contraluz, que estoy en los reflejos del barniz,
en el cristal, en el espejo y en nuestros ojos.
Mírame, atravesado por el dorado, el caoba y el latir.
Mírame ahora, porque relucen mis defectos; todos.

Vente, que esta tarde te invito al palco de nuestro ritual,
en el que las sombras me dan caza cuando caigo.
Escenificaremos la última función de este juglar
ahora que el otoño sorprende al día como el ocaso al calendario.

Yo en realidad no quería escribir poesía

Yo en realidad no quería escribir poesía
quería sangrar una novela que sentara cátedra
y fíjate cómo se dan las cosas
que solo me queda reírme de mis ínfulas

Pero se me da razonablemente bien
no acostumbro a tomarme en serio
y en eso de recapitular con los ojos vueltos
me agarro a su cintura y bailo con el tedio

Salgo a entenderme de noche 
porque de día temo que me descubran
y el frío que asola mis huesos
caldea mi alma en penumbra

Le lanzo un guiño a las estrellas
y me lo devuelven las farolas
Supongo que todo se viste de metáfora 
cuando el reloj pasa ciertas horas

Apunto y disparo al cielo
Echo el cierre esperando respuesta
Y me marcho a sabiendas de que
es otra llamada que nunca descuelgan

Cantamañanas

Algún día te escribiré unas líneas
que pongan el mundo patas arriba
y con una satisfacción desmedida
las empujaré por las escaleras

Conforme vea que lo he logrado
que cambio el transcurso de los días
me sentaré en el sofá con una sonrisa
en la cara y los versos ya olvidados

El día que sepa que puedo
que crea que realmente lo valgo
pondré fin a mi extraño diario
cerraré para siempre el cuaderno

Porque yo no quiero cambiar el mundo
porque por vanidad no quiero que sea
todo por escribir para que nadie me lea
todo por no ser el cantamañanas de turno

Crepitan en la hoguera tres luciérnagas

Crepitan en la hoguera tres luciérnagas,
debe oírse como a medio kilómetro.
Tiene gracia: se lanzaron impávidas
a alimentar las llamas con sus ánimas.

Remuevo las brasas sin mucho ímpetu.
Juzgo el sacrificio con gesto ímprobo.
¿Acaso no soy yo igual de efímero?
Sobra tiempo de reflexión al náufrago.

Chisporrotea el fuego con estrépito
y caigo: otra vez haciendo cábalas
sobre la vida y su sentido último;
sobre que me siento solo, no único.

Tiene gracia: otra vez confesándome,
otra vez dudando si hacerlo público.
Golpea el viento y en el pecho un pálpito:
me marcho, se han consumido las llamas.

Septiembre

Hace tiempo que quiero escribirte unas líneas,
de esas cobardes, canallas y traicioneras,
arrancadas directamente de mis vísceras,
de esas que de mentirosas se hacen sinceras:

Volveremos entre la lluvia;
seremos frío y tempestad.
Nos veremos en el rocío,
respiraremos humedad.

Y mi insomnio tendrá hambre,
y mi mar querrá septiembre.
Y seremos dos gorriones
anidando entre los trenes.

Me ha despertado una china en la ventana

Me ha despertado una china en la ventana
y la sonrisa de Mario contemplándome.
Hay dos vecinas que tienden la colada
y el rumor sutil del tiempo entre los árboles.

Somos una historia de plazas y calles,
de pegarnos al no saber qué decir;
la historia que vivieron nuestras madres,
los sueños que vinieron desde París.

Pasan los años y nos miramos como
nos mostraron sin siquiera procurarlo;
apoyando en vuestros ojos nuestros ojos
pardos y sabiendo que somos hermanos.

Mientras pintamos batallas en el suelo,
las señoras vuelven con la compra a casa.
Abandonamos nuestro patio de juegos
y marchamos; ya ficharemos mañana.

Me queda una idea colgando en el aire:
decía Holden -Guardián entre el centeno-
eso de no cuenten nunca nada a nadie,
que, si lo hacen, los echarán de menos.

Te echo de menos

Te echo de menos.
En el sentido más estricto de la palabra:
me faltas.
Me siento tan vacío, tan incompleto,
que te busco en cada crujir de los muebles,
en cada vibración en el pasillo,
en los golpes del viento al cristal.

Te añoro tanto,
que te pienso aun sabiendo que no me convienes.

Y cuando marchas
entiendo perfectamente lo que supone,
pero me niego a creerlo,
porque mi corazón se ha hecho a tus latidos,
mis venas, a tu pulso,
y mis pulmones, a tu respiración.

Pienso a diario
que quiero estremecerme a tu ritmo,
respirar a tu compás y no tener que imaginarte,
pero desde que no me queda alternativa
me siento como marinero en tierra,
y, como ellos, me debato
entre abrazar las noches maldiciendo
o adentrarme en la mar sin navío.

Y soy consciente
del suicidio que supone nadar con las sirenas,
pero, una vez que las conoces,
¿qué vida podría saciarte sin su música?

Por eso dudo
entre beber en el puerto,
o encallar tras tu estela.

Supones tanto,
que mi fortaleza hace aguas por todos lados,
y ya ni puedo pensar, ni me sale medir, ni quiero escribir.

Quiero que vuelvas,
y que acabes con este patético intento
de suplir tu ausencia con un bolígrafo.

Los nenúfares de Monet


Hoy me he dado cuenta de que me he vuelto a engañar
atrapado entre los nenúfares de Monet.
Qué tendrán esos ojos de ver para creer,
qué tendran tus ojos de mirar para saltar.

Hoy he roto la cuarta pared y he caído:
soy solo atrezzo, un extra entre el decorado,
que con la función acabada sigue actuando
por si acaso fingiendo cobrara sentido.

Me he lanzado dos monedas con condescendencia,
y me he invitado a poner fin a tal espectáculo,
a buscar un trabajo que no fuera dramático,
y a dejar de poner a prueba mi paciencia.

"No solo de pan vive el hombre" -me respondí-
que podría conseguir un papel importante,
que bajo los focos no tengo sueño ni hambre,
que me deje soñarte y que me marche de aquí.

Tal vez
podríamos creernos esa mentira
Y yo
podría hacer de mi película una vida

Destellos abandonando la ventana

Destellos abandonando la ventana
conforme iba dejando atrás las farolas
y el camino de vuelta a casa contaba
historias sobre buscar pecas a oscuras

Las alamedas de hormigón no están mal
como tampoco lo están las calles cortas
sobre todo si en cada paso que das
les bajas poquito a poquito la luna

Yo no sé de recorrer ciudades muertas
quizás tampoco de darle sentido a las horas
pero pasa que cada paso da vueltas:
te siento más cerca, te quiero a mi altura

Y los versos se me escapan otra vez
y es el cuarto o quinto intento que hago
desde que partí a eso de las seis
desde que pienso en ti cuando ya no pienso

Los viajes tampoco es que estuvieran mal
ni las playas, ni las calas, ni los charcos
pero me quedo con más ganas de más 
mientras estoy al otro lado del cuaderno

Voy a poner fin en breve a esta sátira 
y a hacer caso omiso a lo que hemos hablado;
ocultaré toda ausencia tras la cálida 
imagen de ti apartándome y riendo

Grajos

Hay cuatro grajos entre mi ventana y el mar,
dos destellos grises brillando en el cristal,
el rumor de las olas que no quieren volver
y la orilla mirándolas con gesto gentil.

Han venido para recordarme con su canto
que he olvidado que mi alma es alada y no de cuarzo.
Yo les miro y replico, cordial pero elegante,
que fui el cóndor más bravo, pero ya no ejerzo.

Me dan la espalda en el alféizar y saltan juntos.
Al poco no son más que tres sonidos oscuros
que me abandonan peleándome con los cientos
de planes que ideé bajo cielos más claros.

Quiero creer que hay un lugar detrás de mis huesos,
o en un campo dorado, escondido entre el centeno.
Un hogar solo para los chicos perezosos;
un sitio para mí, aunque solo sea uno.

las horas se suceden

Las horas de suceden en aras de algo mejor
y tras Ares ya no hay aros por los que pasar
eras un bálsamo con esas sinceras maneras
y hemos perdido enteros a la hora de besar

brota en mí un espasmo de cinismo
y entre el asma creo exhalo sarcasmo
como si necesitara algo más que el cosmos
como si con tu ausencia no me sintiera extraño

Las fábricas chirrían

Las fábricas chirrían
la economía decrece
y todos hablan de un mercado
que en el fondo nadie entiende

El humo en los pulmones
el hollín en las manos
cuatro bocas que alimentar
con tan pobre salario

Pero ahí fuera la tele habla
de austeridad y cinturones
deben saber lo que se dicen
son ministros y doctores

Atrás quedó el partido
lo de contar con el sindicato
y hoy recuerdan las noticias
que eso son cosas de vagos

Otro despido, otro llanto
un nuevo desahucio en el barrio
Otro hijo que perderá a sus padres
otra víctima, ningún escándalo

Yo sigo machacando el acero
vertiendo sudor en el producto
cierran otros tantos hospitales
Últimamente toso sangre. Escupo

Hace tiempo que no paso por casa

Hace tiempo que no paso por casa,
mas lo que pasa, que no viene al caso,
es que pienso en cada puto peldaño
de la escalera que va hacia mi cuarto.

Hace más tiempo que no piso el barrio,
que no paso por el barro, y me pesa.
Hace tiempo que no veo a los míos.
Pasan los días. Creo que se alejan.

Hace tiempo que el tiempo hace mella y
me llaman por nombres que no comprendo
Tengo a la altura del cuello una malla;
separa lo que quiero y lo que siento.

Hace más que no escribo en condiciones,
que ya por costumbre prometo deudas,
que sueño que arden campos de centeno,
que quiero huir; y me tiemblan las piernas

El camino de farolas amarillas

Sigo el camino de farolas amarillas
y vuelvo a casa en un abrigo de hojalata.
Me encuentro con un león en un portal
consumiendo su presa entre papel de plata.

Saliendo del centro gritan a mis espaldas:
son tres malvadas brujas menores de edad.
Trataban de comerciar y cambiar monedas
por un ratito de olvidar la soledad.

Lo siguiente que recuerdo es apartar cuervos
a manotazos y patadas de un sintecho.
Para cuando pude observarlo cara a cara,
solo encontré paja brotando de su pecho.

Será que hoy hace más frío de la cuenta,
o que este invierno horada dentro un abismo,
pero en la ciudad nadie vuelve la mirada.
Moriremos dejando un charco de egoísmo.

El silencio se hizo grande en tu nombre cabalga a lomos de un olvido al acecho y por un sendero de recuerdos y hambre anuncia burlón que ha ...