domingo, 14 de junio de 2015

Angustia, agonía, y vacío

Hacía tiempo que no me veía así, qué triste.
He vuelto a ser una sombra, un espectro casi gris.
No me fui, no, he regresado a donde me dejaste,
para morir, angustia, así que hazlo por mí.

Hacía tiempo desde que me vi tan demacrado.
Recordaba blanco el iris de estos pobres ojos.
Supongo que es la marca que acompaña al que ha llorado
y se ve obligado a recoger su alma a pedazos.

Busco en ese mar rojo retazos de mi pupila,
y acudo esperanzado al encontrar un destello.
Pobre de mí cuando la encontré. Cómo sonreía.
Era agonía, y me consumía por completo.

Ahora busco la estrofa que me ayude con mi drama,
la que ahuyente al vacío de mi cuerpo, de mi alma,
pero se esconde entre mis ruinas; en mi propia Roma
y mira que lloro, gimo, y le increpo, pero nada.

jueves, 11 de junio de 2015

Me señalan

Esas agujas me señalan, me quieren
arrebatar lo único que tengo; mi tiempo.
Es lo que las mantiene con vida;
el poder de sembrar sufrimiento.

Igual el frío que siento es consecuencia
de haberme apagado por dentro, sentencio
que perdí el brillo ámbar de mi infancia,
y que, aunque me esté apagando, al menos siento.

"De cuatro en cuatro", "paso a paso", "sígueme",
toda la vida viviendo entre los márgenes,
toda la vida recolectando víveres...
toda la vida siguiendo tantos cánones.

¿Cuántos creen vivir, cuántos
estando en sí muertos? Cientos.
Sin buscar solución a sus prontos;
la línea que una nuestros puntos.

La sangre en las venas,
el fulgor en los ojos,
la presión de los techos bajos
y el cielo, tan lejano: solo.

La angustia existencial, el dolor grabado.
El fuego interior apagado, contenido.
La presión, la nada, el vacío, el todo.
El ardor en la sien. El olvido.

¿Inspiración? ¿para qué? No tengo.
Solo espero algún día salir del fango.
Cojo lo que pillo y me lo pongo,
esta vida no es seria; no es pa' tanto.

domingo, 7 de junio de 2015

Dolor en la garganta

Vivo enganchado a un segundero
que avanza y me golpea sin reparo.
Es cierto que aún resisto y que respiro,
pero mírame el cansancio en las heridas de las manos.

En mi soledad, mis galerías de silencio,
persigo un grito agónico de color cian,
recordando que de crío por amigos tenía cien
y ahora por más que busco no sé ni dónde están.

La calle mata, como el tiempo, como tú y yo.
Si pierdes el norte, la referencia, el sur,
recuérdalo siempre que puedas, si tienes ocasión:
todos sufrimos algún día, como yo o como tú.

Que me expliquen a qué viene, que me convenzan
de que la vida es nuestra muerte, que me esparzan
el día que me muera, pero como cadáver en la calle;
que aprecien la realidad y vean cómo despedaza.

¿Qué quedará el día que me marche
más que un recuerdo grisáceo y un cuerpo hecho escarcha?
¿Dónde quedarán las vidas de mi corcho?
¿Dónde quedarán todas las lágrimas?

Hace tiempo que me vi envuelto en esto.
Me hace gracia, y al tiempo que me río me desgasta.
Porque no sirvo para su mundo, y por más que grito,
¿qué me queda, aparte de dolor en la garganta?

Me estoy volviendo frío, huraño, áspero.
Quizás no exista y sea absurdo
(aunque, si no tuviera no sería el único),
pero si tengo alma, es de color grisáceo.

Aquel que quieres

¿Qué me quedará cuando se vaya?
¿de qué me servirá el recuerdo sin ella?
La desesperación del alma que no brilla;
la muerte del cielo en tierra, de mi estrella.

Azul, como el cielo, como tú y yo.
El desconcierto reinante después de la explosión.
El grito afónico tras la cruda realidad.
El dolor más latente, el crimen, el amor.

El frío constante, profundo.
La apatía incesante, honda.
El deambular de un espectro, llorando.
La llegada del invierno; muriendo.

El vacío propio que siembra el pánico,
tu interior mustio, hueco, tan tétrico.
Un grito triste y herido, agónico,
el enfermar del alma, sin médico.

¿Dónde quedó el encanto
de la angustia existencial,
del vacío del fracaso,
del reír por no llorar?

Joder, que no se vaya, que se quede para siempre.
Que sus ojos no se apaguen, no queden inertes.
La vida es una puñalada, el diente
que desgarra y hiere a todo aquel que quieres.

El silencio se hizo grande en tu nombre cabalga a lomos de un olvido al acecho y por un sendero de recuerdos y hambre anuncia burlón que ha ...