mirando a los ojos un disco de estaño
mientras frunzo lo justo el ceño
me asalta un recuerdo vicario
Un recuerdo grande y bien pequeño
de patios, de plazas, de antaño
recuerdo que alimenta lo que un puño
en las costillas del pobre presidiario
Y en eso que jugando cual retoño
le quito hierro y lo llamo con cariño
lo mimo y lustro con un ligero paño
hago sitio para el broche de martirio
Ahora se descuelgan las horas
para estos dos compañeros de terrario
en este paraje de invernal otoño
que se sucede como todos los años
y el retoño o el recuerdo crece
naturalmente se está haciendo un hombre
un hombre que tiene hambre y cuece
viejos miedos junto a viejos goznes
Óxido que toma forma en la olla,
chirridos hambrientos y burbujeantes
las mismas historias de patio de colegio
en la boca de los mismos farsantes
Un viejo amor a las puertas de un fracaso
dos claveles en la tumba de un quizá
todo lo que digo que podría haber sido
a todos los que saben que soy un charlatán
Y aquí pienso esperar a que todo cambie
sin hacer absolutamente nada para ello
alzando los ojos y los llantos cuando llueva
obviando las manos que trepan por mi cuello