Te veo en cada paso que doy
también en cada aliento que tomo
y tanto es así que últimamente
ni ando, ni respiro, ni como
Últimamente es un eufemismo
que más que en días habla en años
y aunque para el resto no sea lo mismo
lo siento tan cerca como tú tan lejano
Te veo en cada letra del teclado
en lo que me gusta y en lo que detesto
te veo cuando el resto se calla
y miran incómodos al suelo
te veo si sonríen o si me ignoran
te veo en cada minuto de cada hora
y por más que vivas otro ahora
yo te veo aquí dentro y estás sola
Te escucho mientras duermo si duermo
lo constato cada mañana en mi cuello
estos arañazos han intentado
impedirme gritar tu nombre en sueños
Te escucho en cada canción que se ha compuesto
en las románticas y en esas que no entiendo
te escucho cuando veo tu cara en otras caras
te escucho donde antes había silencio
Te escucho reír, también gritar mi nombre
tanto que ahora ya no distingo mi voz
hay días que intento acallarte en la orilla
y cada ola que rompe suena por dos
te escucho mientras me alejo aquí quieto
y esas olas que me ven vuelven al mar
yo les grito a ver si oyera otros gritos
y suena una bruma color soledad
Hasta he empezado a pensar que te siento
una mano tenue y burlona en mi nuca
pero cuando me giro para tocarte
te sigo viendo aunque no hables nunca
te siento en algún punto de esta baldosa
a la que se ha reducido mi existencia
en la que equilibro querer encontrarte
y arrancarme a bofetones la conciencia
lo que siento es que por más que yo te vea
sé de sobra que tú a mí ya no me ves
y en este baile de fantasmas y bruma
somos dos aunque yo siga viendo tres