Aún espero que aparezcas
al pasar cualquier esquina;
arropada por las sombras,
despertando golondrinas.
Aunque sé que no hay palomas
para los días nublados,
aún espero que devuelvas
lo que me has arrebatado.
Y no sé si fue mi culpa
-no salirte a recibir-
ni si tengo yo repulsa
a la altura para mí.
Pero es cierto que no entiendo
qué hago, o a dónde voy;
es cierto que lo que siento
es que ya no sé ni quién soy.
Hay calles que piso, bueno,
supongo que están ahí.
Hoy por hoy escondo el Duero:
soy corriente y su seguir.
No acaparan mi atención;
no desvelan mis pasiones.
Veo sombras en el sol;
solo puntos y renglones.