la culpa corriendo por mis venas
brotando conforme acaba el brazo
la palabra que queda atravesada entre
la garganta y las hojas del calendario
el suicidio por sorpresa del ego
la última banderilla al superyó
la deuda ondeando sobre el mástil
y en la proa todo satisfacción
el aliento que no consigo tomar
las frases que nunca formulo
temer olvidar por completo
qué no es mío y qué no es tuyo
el salitre que impregna la casa
que se ha podido acostumbrar
a este pecio tan perdido que
zozobra a la deriva en soledad
la tripulación queda con los polizones,
donde también queda mi seguridad
apeada por la fuerza en otra cala
por si acaso no me dejan naufragar
yo que me ahogo en cada
palada que pego contra el mar
yo que finjo que han llorado
en mis ojos cuando lloro de verdad
yo que el único instinto que conservo
es el que exige esta forma de ser
ese instinto que es medio suicida
y en el fondo la otra mitad también
yo me escribo por no olvidarme,
por meter la bola y anotarme el tanto,
escondo tras una falsa y burda modestia
que me creo más de lo que valgo
y ahí que me hundo con ella
cuando la duda se hace borrasca
allí que me hundo con mi proa
aquí que lo niego al volver a casa