domingo, 7 de junio de 2015

Aquel que quieres

¿Qué me quedará cuando se vaya?
¿de qué me servirá el recuerdo sin ella?
La desesperación del alma que no brilla;
la muerte del cielo en tierra, de mi estrella.

Azul, como el cielo, como tú y yo.
El desconcierto reinante después de la explosión.
El grito afónico tras la cruda realidad.
El dolor más latente, el crimen, el amor.

El frío constante, profundo.
La apatía incesante, honda.
El deambular de un espectro, llorando.
La llegada del invierno; muriendo.

El vacío propio que siembra el pánico,
tu interior mustio, hueco, tan tétrico.
Un grito triste y herido, agónico,
el enfermar del alma, sin médico.

¿Dónde quedó el encanto
de la angustia existencial,
del vacío del fracaso,
del reír por no llorar?

Joder, que no se vaya, que se quede para siempre.
Que sus ojos no se apaguen, no queden inertes.
La vida es una puñalada, el diente
que desgarra y hiere a todo aquel que quieres.

El silencio se hizo grande en tu nombre cabalga a lomos de un olvido al acecho y por un sendero de recuerdos y hambre anuncia burlón que ha ...