domingo, 14 de junio de 2015

Angustia, agonía, y vacío

Hacía tiempo que no me veía así, qué triste.
He vuelto a ser una sombra, un espectro casi gris.
No me fui, no, he regresado a donde me dejaste,
para morir, angustia, así que hazlo por mí.

Hacía tiempo desde que me vi tan demacrado.
Recordaba blanco el iris de estos pobres ojos.
Supongo que es la marca que acompaña al que ha llorado
y se ve obligado a recoger su alma a pedazos.

Busco en ese mar rojo retazos de mi pupila,
y acudo esperanzado al encontrar un destello.
Pobre de mí cuando la encontré. Cómo sonreía.
Era agonía, y me consumía por completo.

Ahora busco la estrofa que me ayude con mi drama,
la que ahuyente al vacío de mi cuerpo, de mi alma,
pero se esconde entre mis ruinas; en mi propia Roma
y mira que lloro, gimo, y le increpo, pero nada.

El silencio se hizo grande en tu nombre cabalga a lomos de un olvido al acecho y por un sendero de recuerdos y hambre anuncia burlón que ha ...