Esas agujas me señalan, me quieren
arrebatar lo único que tengo; mi tiempo.
Es lo que las mantiene con vida;
el poder de sembrar sufrimiento.
Igual el frío que siento es consecuencia
de haberme apagado por dentro, sentencio
que perdí el brillo ámbar de mi infancia,
y que, aunque me esté apagando, al menos siento.
"De cuatro en cuatro", "paso a paso", "sígueme",
toda la vida viviendo entre los márgenes,
toda la vida recolectando víveres...
toda la vida siguiendo tantos cánones.
¿Cuántos creen vivir, cuántos
estando en sí muertos? Cientos.
Sin buscar solución a sus prontos;
la línea que una nuestros puntos.
La sangre en las venas,
el fulgor en los ojos,
la presión de los techos bajos
y el cielo, tan lejano: solo.
La angustia existencial, el dolor grabado.
El fuego interior apagado, contenido.
La presión, la nada, el vacío, el todo.
El ardor en la sien. El olvido.
¿Inspiración? ¿para qué? No tengo.
Solo espero algún día salir del fango.
Cojo lo que pillo y me lo pongo,
esta vida no es seria; no es pa' tanto.