Es difícil escribirte con un
corazón nómada como el mío.
—Te busco en cada esquina de mi insomnio;–
Difícil escribirte en la distancia;
difícil apaciguar las ausencias.
–surco el mar en pos de cada destello,–
Es difícil fingir ser abedul,
valiente y recio ante los olvidos.
–haciéndome el duro mientras afronto–
Difícil achicar raudo la tráquea;
difícil obviar el tedio en las venas.
–que aún tiemblo pensando en tu cuerpo.–
Es difícil escribirte a sabiendas
de que ya nunca me leerás.
—Tapono mis fracasos con coágulos–
Difícil la rutina del consuelo;
difícil volver a autoconvencerme.
—de los que nace el marchito valle–
Es más fácil sentarse en la arena
y observar cómo juega con el mar.
—que engendra y arma mi lado nostálgico.–
Fácil dejarlo a medias de nuevo.
Fácil ignorar heridas recientes.
—Hasta que me desangre.—