sábado, 25 de febrero de 2017

...náusea

Pero también me engaño
con la misma frecuencia,
y vuelvo al muelle sobre el que escupí
y jure desterrar
hasta el fin de mis días.

Soy animal cobarde;
velero a la deriva;
un náufrago en un mar de cristales.

Tan manso, tan inocuo
como las olas a las que me entrego.

Me abandono a la náusea;
al vaivén afilado,
porque, aunque me mate,
los dos sabemos que acabaré
encallando en tu puerta.

Una blanca tormenta arrecia y yo
—ya ves— recojo velas.

El silencio se hizo grande en tu nombre cabalga a lomos de un olvido al acecho y por un sendero de recuerdos y hambre anuncia burlón que ha ...