domingo, 10 de marzo de 2019

Estación

Últimamente vivo en la estación,
a medio camino entre irme y quedarme.
Últimamente pierdo más el tiempo,
pensando en lo pronto que se hizo tarde.

Últimamente me escondo entre el ruido,
ahí donde no distingo tu voz.
Pero es fuerte como ella sola:
se cuela a bailar con mi rencor.

Ha partido el tren de las nueve:
se llevó con él mi labia.
Galopa en una vía nueva,
chatarra en un mundo de máquinas.

De vez en cuando me acuerdo de ti.
El resto del tiempo me echo de menos.
De vez en cuando creo que me esperas,
que te veo en un andén a lo lejos.

De vez en cuando me hago el héroe,
y planto los pies en cualquier vagón.
Pero al poco ya he cambiado de idea
y he vuelto a mi tenue estación.

Ha partido el tren de las seis:
se llevó con él mi fuerza.
Hollín en mis ojos y venas,
humo en mi alma de meiga.

Nunca llegué a saber cuál era mi sitio,
y me perdí encallando en mil puertos.
Nunca entendí del todo la deriva,
es por eso que huyo del silencio.

Nunca quise abandonar mis calles,
ni mucho menos los ojos que amé.
Por eso estoy con un pie en las vías
y el otro enamorado del andén.

Ha partido el tren de las ocho:
se ha llevado con él mi orgullo.
Hace frío -fuera y dentro-:
Me he vuelto a quedar desnudo.

El silencio se hizo grande en tu nombre cabalga a lomos de un olvido al acecho y por un sendero de recuerdos y hambre anuncia burlón que ha ...