Hoy tampoco he dormido gran cosa;
unas dos o tres horas al ocaso.
No es que entienda bien el proceso,
pero descansar parece caro.
Que me perdonen si ya no quiero
coronar cuatro cumbres de oro,
si en tu compañía me giro;
si fuera que prefiero estar solo,
pero pasa que miro con celo
a esa gente que tiene nulo
interés por descubrir su halo.
Será que yo me siento desnudo,
que cuando tengo que insistir, cedo;
que cuando tengo que ofrecer, pido;
que no valoro lo regalado;
que soy demasiado sencillo.
Pues será por esto y por aquello
que cuando esperan que hable, me callo;
que por esconder miseria, huyo.
¿Me desvelará esto, acaso?