el bramido de una tal Macarena
Y yo desde esta costa de olvido
Recojo un lazo en la arena
Será que sigues ahí a lo lejos
O en tu orilla ya es hora de dormir
En la mía el frío espanta a los grajos
todos los ríos convergen aquí
Llevo unos seis mil años sentado
Cada mil cambio el peso de cadera
Los he pasado todos contemplando
y no ha pasado una sola alma en pena
Espero que al otro lado del mundo
Macarena, si es que ese es tu nombre
Macarena, hija del mar y el hambre
Macarena, vástago de la lumbre
Espero que allí desde donde gritas
Te devuelva lo que es tuyo el Atlántico
Y que le entregues algo contigo
para tu amigo de los seis mil años