que escondo los versos más tristes
es mitad respeto mitad herida
por Pablo Neruda y por lo que fuiste
Hace tres o cuatro vidas que el mundo
se ha tornado en un páramo extraño
en el que habito cada minuto y segundo
atado a una sombra que solo me hace daño
Un lugar en mitad de la absoluta nada
donde mis pies suenan hojarasca al caminar
un lugar seco para esta piel de agua salada
para unas mejillas que saben y supieron a-mar
Aquí donde tu ausencia se ha hecho astro
donde el cielo conspira en cada suspiro
aquí donde el dolor va dejando un rastro
tengo un camastro muerto desde el que miro
Y veo una maraña del futuro al pasado
intuyo una letanía en la que me querías
vivo un infinito hoy en el que yo he amado
un presente asaltado por fantasmagorías
Tengo la misma sal en cada poro del cuerpo
cuerpo que suspendo ahora mismo sobre la orilla
me sabe a soledad todo cuanto recuerdo
tengo una vida y media en mitad de la mirilla
Me dijiste adiós sin siquiera mirarme
y yo te veo cada vez que parpadeo
tenía un santo al que solía confesarme
pero desde que te marchaste ya no creo
Igual fuimos dos caras de dos monedas
porque cada vez que caigo te voy a buscar
y no te encuentro y espero a que sucedas
pero van infinitas tiradas y no quiere cambiar
Igual no tengo los versos más tristes del mundo
Pero creo que sí la pena más honda en el pecho
creo que me estoy acostumbrando a ser segundo
el futuro ha de estar esperando al acecho
Lo que sí tengo es un recuerdo que se borra
Un rostro que me duele más conforme lo olvido
un anhelo que se distancia por más que corra
y el dolor de mil vidas pasadas al oído
La quise más de lo que podía soportar esta cárcel
logró que me escapara y fuera más de lo que hoy
cómo no iba a hacerlo si se me apareció un ángel
y desde que se fue soy poco menos que lo que soy
Estoy esperando a que la pena se transforme
a que las lágrimas me dejen ver este teclado
a cristalizar este dolor y estar conforme
con los versos que te escribo y he sangrado
Pero está llegando antes el olvido
un olvido doloroso y contradictorio
en el que no intuyo tu rostro por más que miro
en el que me escucho a los lejos llorar en tus ojos