o me los debo a mí mismo, como para saberlo
Últimamente vivo de beberme el hastío
y me ahogo de sed en un diminuto desierto
Cada mañana me despierto maldiciendo
y es que aún creo arañar escenarios felices
en los que algunas cosas están en su lugar
en los parajes en los que todavía resides
Intuyo tu rostro en mitad de la niebla
como intuyo los pájaros en el alféizar
el olvido cabalga a lomos del viento
la fiebre del amor dio paso a la anemia
Y últimamente me ha dado por pensar
que no se ha escrito canción para otra
que no hay novela que no protagonices
que inspiras cada papel de cada obra
Y sé que el mundo sigue girando
que apenas entiendo el paso del tiempo
sé que la vida se abre paso a borbotones
pero que le follen, yo aún pienso en tu pelo
Aún pienso en vomitar mi dolor
Llevar los dedos que escriben angustia
al dique que hace las veces de úvula
contemplar el desastre y dejar que fluya
Aún pienso en prender las estrellas
los poemas, los cimientos, los recuerdos
aún pienso que el mundo me debe algo
la vanidad de los muchachos ingenuos
Y en esta balada de miasma que he escrito
Hay notas mortecinas que se quieren marchar
como músicos alcohólicos de segunda
contratados para un tema que no puedo pagar
En esta nota de suicidio que rima
hay palabras que están deseando saltar
en el teclado que aporreo esta noche
hay lágrimas que dan fe de mi ansiedad
En la imagen que se desvanece en la niebla
hay una mueca sardónica que no se va
entre las volutas de lo que no sé si has sido
se ha escrito un crimen y me lo acaban de tatuar