todos los días son iguales
ni duermo yo ni duerme nadie
no hay quien silencie las verdades
Cada mañana veo tus ojos
entre mil pupilas vacías
cada noche encuentro más cuerpos
alimentan miradas perdidas
Transpiro por los mismos poros
sudo siempre los mismos mares
y el suelo yermo se hace lodo
fango cercado por alambres
Aquí, donde el óxido es ley
releo cartas en penumbra
cada fecha muero otra vez
bajo el cielo negro del nunca
No creo que vuelva a casa
ni que ya no me sea ajena
últimamente hallo más bocas
bocas abiertas, muecas muertas
Quisiera darles sepultura
mas también hacen por vivir
no es su culpa que no te encuentre
soy yo quien no te deja ir
Y tras tantos cuerpos ahí fuera
tan fríos en los que busqué
tras tantas miradas heridas
y lágrimas que no enterré
Ni hay conflicto ni hay trinchera
si acaso un cadáver que escribe
que llama muertos a esos cuerpos
como si creyera que él vive