Ayer me sorprendí sonriendo a un gorrión
Correteaba con pasos muy cortos bajo la mesa
Buscando algo que llevarse al pico, digo yo
sin preocupaciones más allá de la acera
Y en eso que pensé de repente algo
así como, joder, quién fuera como tú
no solo por las plumas, o el canto
ni siquiera por cambiar el gris por el azul
Qué va, compañero, te envidio por algo distinto
Te vi marcharte como si nada hubiera pasado
Bajo tus alas se abría un inmenso destino
y no te preocupa quién te haya olvidado
Y a mí me encoge el corazón
me inunda los ojos mientras escribo
porque palidezco en cada hora del reloj
porque recuerdo más de lo que he vivido
Y te veo, por el amor de dios, claro que te veo
Como si nunca te hubieras marchado
pero entonces me palpo el pecho
y entiendo que es algo lejano
No te reprocho nada
qué coño te voy a reprochar
solo digo que añoro tu cara
y que, en el fondo, temo tu felicidad
Pero no soy un monstruo, créeme,
sonrío a los pájaros por la calle
estoy llorando estas líneas, mírame
no quiero que me olvides, me aterra ser nadie