Si cierro los ojos
creo que todavía veo el mar
que observo esa gaviota
volando contra el levante
Tan pequeña ella
tan implacable el viento
Un títere en un teatrillo callejero
batiendo las alas sin moverse
suspendida en el tiempo
justo como el recuerdo
Si escucho atentamente
creo que estallan las olas en la orilla
Aún confluyen monstruosas
dejando un leve reguero de espuma
Aún oigo volarse lo que llevamos
aún te escucho reír
Tanto que algo en mí se ríe también
tanto que se humedece mi rostro
Y, burlescamente, suena en mi cabeza
cada huella que dejabas en la arena
Si extiendo los dedos
creo que siguen esperando tu pelo
que marchitan mientras buscan
lo que el resto de los mortales
Todavía siento la sal
en cada pulgada de mi piel
y de la tuya también, claro
Todavía siento tu risa en mis tímpanos
tu perfume en mi alma
y las manos en la espalda
Pero es que si respiro
inhalo salitre y soledad
Creo que han dejado un vacío
de los que nada puede llenar
Y vuelvo a la cala de turno
a narrarle mis penas al mar
y parece que llora el pobre diablo
porque la gaviota ni lo intenta
los turistas no se bañan
y no queda vida en la puta playa