Después de mirarte a los ojos
he perdido las ganas de escribir.
Después de verte bailar agarrada
al compás me parece un crimen seguir.
Lo cambiaría todo por un ratito
de poder cantar con tu voz
Quemaría todos y cada uno de mis versos
por entender el ritmo como lo haces tú
Vendería a céntimo todos los días de mi vida
Malvendería el poco talento que dicen que tengo
Pondría fin a mis planes de huida
Me sentaría para abrazar el tedio
Por menos que esa mirada
vendería lo que me queda de alma.
Ese fragmento aún por hipotecar,
las cábalas que dibujo sobre la cama.
Por menos que esa dulzura
en cada paso de la danza que vives
Rompería a llorar durante mil años
y ni siquiera entonces sabría definirlo
Por menos del talento que tienes
me encadenaría por siempre a la rutina
porque lo único que tengo para afrontarla
es esta insatisfacción disfrazada de envidia
Por menos de lo que crees que eres
entregaría mucho más de lo que soy.
Todo por abandonar estas hojas en una cuneta;
por verlas saltar por los aires con la circulación.