Podría sentarme una vida entera
a mirar cómo se caen las horas
Y al final del día volvería
a casa buscando unos ojos claros
Ya sé que mi marcha es inmóvil
que las aspiraciones nacen hueras
pero, si intento completar el verso
solo quiero hablar de tus ojos claros
Y ahí fuera estalla otra guerra
y se lleva por delante otras tantas familias
y la imagen que me aleja del llanto
es la del mar empujando tu pelo
Ya sé que el tiempo no avisa
y que mañana tampoco voy a cambiar el mundo
Pero cuando hinco la rodilla en el suelo
ya sabes, creo que te escucho reír
Y la condescendencia solo suena bien en tu boca
y el miedo palidece a tu vera
y solo entonces me planteo cambiarlo todo
por enterrar los pies en la arena