Destellos abandonando la ventana
conforme iba dejando atrás las farolas
y el camino de vuelta a casa contaba
historias sobre buscar pecas a oscuras
Las alamedas de hormigón no están mal
como tampoco lo están las calles cortas
sobre todo si en cada paso que das
les bajas poquito a poquito la luna
Yo no sé de recorrer ciudades muertas
quizás tampoco de darle sentido a las horas
pero pasa que cada paso da vueltas:
te siento más cerca, te quiero a mi altura
Y los versos se me escapan otra vez
y es el cuarto o quinto intento que hago
desde que partí a eso de las seis
desde que pienso en ti cuando ya no pienso
Los viajes tampoco es que estuvieran mal
ni las playas, ni las calas, ni los charcos
pero me quedo con más ganas de más
mientras estoy al otro lado del cuaderno
Voy a poner fin en breve a esta sátira
y a hacer caso omiso a lo que hemos hablado;
ocultaré toda ausencia tras la cálida
imagen de ti apartándome y riendo