Todavía escucho el mar, la carretera y la orilla.
El tintineo de la pedregosa arena al pasear
mi mano entre sus conchas y pequeñas piedras
Todavía noto la sal sanando mi soledad
Puede que mi mundo cambiara en esa costa
Será que la gente vuelve donde llegó a ser feliz
Será que no se abandona del todo el hogar
Será, quizás, que nadie se quiere ir.
Podría pintarte el camino de vuelta a casa
con los ojos cerrados y las manos a la espalda
Podría narrarte la noche en aquella cala
en la que no nos atrevimos a que pasara nada
Y será el rumor del viento, quién sabe
puede que las acometidas del océano
Pero hoy diserta sobre la vida el muerto
y se le ruboriza hasta el mismo tuétano
Podría hablar de las gaviotas que aún creo ver
la que parecía un títere y la que casi me agrede
Pero cómo podría yo contarle a nadie
que por momentos me sentía en sus pieles
Sacar la cabeza por la ventana y acelerar
escucharte reír como una voz en off
Bromear constantemente para disimular
muy malamente lo que bullía en mi interior
Improvisar una banda sonora
Tomar la decisión equivocada
Jugar a contemplar el mundo
como si nada importara nada
Volver a enterrar los pies en la arena
remover las piedrecitas a mi alrededor
Reír hasta que me falta el aliento y
quemarme dándome un chapuzón
Hacerme el macho por no ponerme crema
contar un semiligue que infundiera celos
Reírme de mí mismo por novato
Coger el volante, volver a acariciarte el pelo
No me he marchado de aquella playa
me sigo bañando en mis recuerdos
los días se me hacen demasiado largos
pero el verano está al acecho del invierno